CRISTO ES NUESTRA ROSA Y NUESTRO LIRIO
Introducción: Aquí tenemos al esposo alabándose a sí mismo, y esto merece ser considerado. La propia alabanza no esta aquí empañada por el orgullo: esta falta no puede encontrarse en el humilde Jesús. El se recomienda a si mismo, no por causa de Si, sino por nuestra causa. El se presenta con brillantes términos:
I. La excelencia de nuestro Señor. Se compara a Sí mismo no solo, como en otros lugares, al pan que es necesario y al agua refrescante, sino a las admirables flores. En Jesús hay todas las delicias, así la satisfacción de todas las necesidades.
1. Él es ahora todo lo que ha sido siempre; pues su ‘Yo Soy” va desde toda la eternidad hasta los siglos sin fin.
2. Él es delicioso al ojo de la fe como las flores lo son a la vista de los ojos; ¿qué hay más bello que las rosas y los lirios?
3. Es delicioso, así mismo la fragancia que viene de él. En él hay una fragancia variada y permanente.
a. Sin embargo, los ciegos no ven el color. Pero Cristo ha venido a dar vista a los ciegos.
b. El nos dice: Yo soy esa flor preciosa que quiere adornar y perfumar tu vida.
c. El hombre sin Cristo se encuentra sin fragancia, sin esencia, y sin voluntad propia.
II. La dulce variedad de su delicia.
1. La rosa simboliza majestad, y el lirio, amor.
a. La Majestad significa grandeza, gloria, magnificencia “…..(Habacuc 3:3).
b. El lirio simboliza ese amor inmerecido de Dios.
2. La rosa simboliza sufrimiento, y los lirios, pureza
(Isa. 53:5-7).
a. En todos los sufrimientos de Cristo como hombre nunca perdió su pureza. Perder la pureza implicaría pecar.
3. De ambas flores hay gran variedad. Todas las rosas y todos lo lirios, todas las bellezas del cielo y de la tierra coinciden en Jesús.
III. La excelente frescura de su delicia.
1. Significa que puede ser tomado y gozado como lo son las rosas y los lirios.
2. Es abundante, como lo son estas flores comunes; no es una flor rara del Oriente.
3. Existiendo en lugares comunes como ocurría con las rosas y los lirios en los valles, cada viajero podía libremente coger mazos a su libre voluntad. Estas flores no se encontraban en lugares inaccesibles, ni estaban guardadas detrás de rejas.
a. Jesús es tan accesible para todo el mundo como estas flores.
4. Pero las rosas y los lirios no pueden expresar todas las virtudes de nuestro Amado, ya que no son permanentes.
a. La grandeza del Señor la conoceremos cuando le demos paso a que el entre a morar en lo mas profundo de nuestros corazones.
b. La grandeza del Señor la conoceremos cuando nuestros esposos, esposas, hijos, y trabajo sean puestos en las manos del Señor.
c. La grandeza del Señor la conoceremos cuando nos postremos ante sus pies.
Conclusión: ¿Será Cristo tu Rosa y tú lirio?