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"...pero yo y mi casa serviremos a Jehová." Josué
24:15final
Todos
queremos una familia feliz. En nuestra sociedad cada día
abundan más los divorcios, los malos tratos, la
infidelidad, la incomunicación, el egoísmo... ¿Qué está
pasando? Parece que todos los hogares se deshacen a
nuestro alrededor pero en cambio todos queremos una
familia feliz. ¿Qué hacer?
En
este breve artículo queremos dar siete claves para una
familia feliz. No son una formula mágica, pero aplicarlas
en casa puede marcar la diferencia.
1. COMPROMISO
La
familia fue diseñada por Dios con el fin de ser de apoyo a
cada uno de sus miembros y para promover las relaciones y
el desarrollo de todos nosotros. Pero lo que más seguridad
da a los hijos es ver que sus padres son un equipo. Que
están unidos y comprometidos a construir un hogar.
En
nuestra sociedad individualista todo es confuso. No se
sabe que es ser hombre y que es ser mujer, pero hemos sido
creados diferentes para complementarnos.
Y
compromiso supone también fidelidad; no sólo fidelidad
sexual en el matrimonio, sino en el tiempo, la dedicación,
la compañía... ¿O está ocupando el trabajo el lugar de tu
marido? ¿Estás escuchando la tele en vez de escuchar a tus
hijos?
El
compromiso trae seguridad y paz.
2. EL TIEMPO
El
tiempo es un bien precioso, y muy escaso, por eso el
tiempo que dediques a los tuyos mostrará el compromiso que
tienes con ellos. El tiempo es como el aire: hace falta un
mínimo para vivir, y la familia sin tiempo para los suyos
se va ahogando.
"Los
padres han sido sustituidos por el plástico" - decía una
profesora de preescolar. Y es verdad, porqué el niño pasa
más tiempo con sus juguetes que con papá y mamá.
Se
hizo una encuesta a mil personas mayores de 80 años
preguntándoles qué harían ahora que no hicieron durante su
vida, y la respuesta que ocupó el segundo lugar en
importancia fue: "Pasaría más tiempo con las personas a
las que he amado".
3. COMUNICACIÓN
Dice
una cita bíblica: "Todo hombre sea pronto para oír, tardo
en hablar, y tardo en airarse". Pero ¿Cuantas veces nos
gritamos en vez de hablar?
La
comunicación sincera, transparente, en la que se hable, se
escuche y se comprenda, es a la familia como la savia al
árbol.
La
comunicación auténtica y honesta permite que todos
expresen cómo se sienten, qué quieren y qué piensan, sin
reproches ni críticas.
¿Y no
es la intimidad sexual una forma de comunicación? ¿Y qué
comunicas? ¿Deseo u obligación? ¿Interés en el placer del
otro o egoísmo? ¿Amor o resignación?
En
toda comunicación debe haber respeto y amor.
4. AMOR
El
amor es lo que mantiene viva una familia. Sin amor un bebé
muere, un adolescente se mete en drogas y el matrimonio se
convierte en funeraria.
El
amor no se "hace", sino que se vive, se cultiva, se
muestra y se expresa de una manera práctica día a día.
Cada vez que le dejas ver a tu esposo lo contenta que
estás de él; cada vez que les dices a tus hijos lo bien
que han hecho los deberes; en cada pequeña cosa puedes
decirles "te quiero". Qué poco alabamos a los nuestros y
cuán fácil resulta criticarlos, ¿verdad?
Si
amas a los tuyos deja que lo sepan. Piensa: ¿Cómo puedo
expresar amor a cada miembro de mi familia?
5. FE
La fe
es uno de los ingredientes más ausentes en las familias de
nuestra tierra.
El Dr.
Stinnett hizo un estudio sobre la fe y la vida familiar, y
averiguó que la fe en común y una vida religiosa auténtica
conlleva mayor felicidad en el matrimonio, menor número de
divorcios y separaciones y una vida más larga.
Unos
padres que tengan una fe personal y viva en Dios, un hogar
en que El sea el centro tendrá una influencia beneficiosa
sobre los hijos. Disfrutaran de una mayor seguridad, una
sensibilidad por lo no material, una ética solidaria, etc.
Pero
hablamos de una fe real, no de ir a la iglesia por
compromiso, no de hablar una cosa y hacer otra... ¿Qué
dios adoráis en casa? La tele, el trabajo, el coche... o a
Dios.
Dice
el profeta Isaías: "Los que esperan al Señor tendrán
nuevas fuerzas; levantaran alas como las águila; correrán,
y no se cansaran; caminaran, y no se fatigaran".
6. RESOLUCIÓN DE
CONFLICTOS
Dicen
que hay tres cosas seguras en esta vida: Impuestos, Muerte
y Conflictos.
Todo
puede producir conflictos en el hogar: matrimonio, hijos,
estrés, agotamiento... Pero el problema real no es el
conflicto, sino más bien qué hacemos para solucionarlo:
¿gritamos? ¿salimos corriendo? ¿nos hundimos? ¿nos
insultamos?
Afrontemos los problemas con serenidad y de manera
constructiva, pensemos que nuestros hijos aprenderán de
nosotros a afrontar los conflictos e imitaran lo que vean
en casa. ¿Sabes quién sufre más cuando dos elefantes se
pelean? La hierva. En cada conflicto matrimonial piensa en
tus hijos, porqué ellos son los que más pueden sufrir.
7. SERVICIO
La
familia no debe ser un centro de egoísmo, sino un centro
de apertura y de ayuda a los demás. La familia, unida,
puede fortalecer a los otros y ayudarles a crecer.
La
gran mayoría de problemas familiares y psicológicos tienen
su origen en un exceso de auto-contemplación. Nos miramos
tanto a nosotros mismos que como Narciso podemos llegar a
creer que nuestro ombligo es el centro del universo. Está
bien cuidarse, arreglarse, ir limpios, presentables y ser
agradables a la gente, pero hay una joya aún mucho más
preciosa que es "un espíritu afable y apacible", como
escribió el apóstol Pedro.
Debemos ayudar a otros como familia, porque nadie es tan
rico que no necesite ayuda ni tan pobre que no la pueda
dar. El propósito de la vida no es vivir para uno mismo,
sino poder mirar atrás y ver que has podido ser de ayuda
para muchos y has vivido según la voluntad de Dios.
CONCLUSIÓN
Para
concluir, recordemos que una familia sólida y feliz tiene
7 características:
l.
Están todos comprometidos unos con otros.
2.
Pasan tiempo juntos.
3.
Tienen una buena comunicación.
4. Se
quieren y se expresan amor entre ellos.
5.
Tienen fe en Dios y una vida espiritual real.
6. Son
capaces de resolver sus conflictos.
7.
Tienen un proyecto de vida y de servicio.
¡Dios
les bendiga!
Amén
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